Peligros en línea: Sexting.

El sexting consiste en el envío y difusión de imágenes y videos sexuales o eróticos a través de dispositivos digitales. Se trata de una práctica realizada por personas de todas las edades y nos interesa particularmente resguardar las consecuencias de su práctica en la adolescencia. Es por ello que reiteramos que, si bien se trata de una decisión muy personal, es importante saber que es una práctica riesgosa en el marco del resguardo de la privacidad e intimidad.

por Natalia Benitez


Esta serie de notas procura aportar herramientas para prevenir varios de los peligros a los que se encuentran sometidos los niños, niñas y adolescentes en el uso de las redes sociales. Para ello aportaremos breves y sencillas nociones sobre las actividades en entornos digitales que amenazan su seguridad.

El objetivo de la publicación se orienta a facilitar el entendimiento sobre cómo se ponen en práctica estas actividades y con ello procurar generar mayores herramientas para evitar sus consecuencias. En esta segunda parte vamos a conocer en qué consiste la práctica de Sexting:

Es importante destacar que la información y recomendaciones que vamos a dar no se orientan a fomentar o desincentivar la práctica, más bien procura brindar información sobre una práctica común en adultos y adolescentes orientada a disminuir la posibilidad de consecuencias no deseadas ante la decisión personal de practicarlo.

El sexting consiste en el envío y difusión de imágenes y videos sexuales o eróticos a través de dispositivos digitales. Se trata de una práctica realizada por personas de todas las edades y nos interesa particularmente resguardar las consecuencias de su práctica en la adolescencia. Es por ello que reiteramos que, si bien se trata de una decisión muy personal, es importante saber que es una práctica riesgosa en el marco del resguardo de la privacidad e intimidad.

Lo más importante es tomarse un momento para reflexionar sobre la acción que estamos por realizar, decidir sin presiones y estar conscientes del riesgo que se corre al practicarlo. Por tratarse de una práctica común es necesario que tengamos en cuenta una serie de recomendaciones. Lo más importante es asegurarnos que la persona que va a recibir el contenido sexual es una persona de nuestra confianza. Debe haber un mutuo acuerdo de cuidar la privacidad e intimidad de los involucrados.

Debemos recordar que una persona de confianza puede dejar de serlo en el corto, mediano o largo plazo. Esto puede provocar que con el tiempo decida divulgar el contenido sexual que hemos enviado, lo cual es una práctica ilegal, no obstante, las consecuencias de su difusión pueden resultar perjudicial en lo que respecta a la vida privada de los involucrados. Es por eso que debemos tratar de minimizar los riesgos de la difusión sin consentimiento y la pérdida del propio control sobre las imágenes o videos enviados.

Para eso es importante excluir la identidad de la foto o video, evitando exponer nuestro rostro, cicatrices, tatuajes que puedan identificarnos, así como cualquier objeto, marca o distinción que pueda asociarnos a la imagen enviada. Es recomendable no utilizar redes de wifi abiertas.

Siguiendo esta línea, es importante revisar que el teléfono o dispositivo a utilizar no tenga un malware, que es un código malicioso diseñado para infiltrarse en el dispositivo cuando lo instalamos o descargamos, aunque no necesariamente nos demos cuenta al hacerlo. Este malware puede acceder a toda nuestra información, incluyendo ubicación en tiempo real y lista de contactos, puede acceder a nuestras fotos y archivos, pudiendo publicarlos en internet aun sin darnos cuenta, ya que puede hackear contraseñas, el email, las redes sociales y todo lo que tengamos instalado en el dispositivo.

En conclusión, en este caso también es importante utilizar las herramientas que nos brindan las tecnologías y redes sociales para minimizar riesgos, reforzando el diálogo y acompañando a los adolescentes para que sean conscientes de las consecuencias que puede provocar este tipo de prácticas.

Autor/a

  • Abogada (UBA), actualmente realizando la Especialización de Asesoramiento Jurídico del Estado en la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado de la Procuracion del Tesoro de la Nación. Integrante del equipo de profesionales del Módulo de Políticas TIC en el Observatorio de Políticas Públicas de UNDAV.

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Natalia Benítez

Abogada (UBA), actualmente realizando la Especialización de Asesoramiento Jurídico del Estado en la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado de la Procuracion del Tesoro de la Nación. Integrante del equipo de profesionales del Módulo de Políticas TIC en el Observatorio de Políticas Públicas de UNDAV.

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